El quería cosas, ella sola la luna.
Ella gritaba cielo, él susurraba tierra.
De tanto quererla ya no la quiso,
De tanto amarlo, ella sintió vergüenza.
Ya no se ven.
El sigue loco, ella cuerda.
Ya no se escuchan. No hay silencio, solo olvido.
Ya no desean, solo dejaron una mañana sus manos solas.
Hoy el vende café negro en la esquina, ella prefiere el agua filtrada.
No tienen nada, solo un vago perfume que no se ha ido.
por Esteban Murúa
Café Negro y Agua Filtrada © 2026 by Esteban Murúa is licensed under CC BY-NC-ND 4.0
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